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Cáñamo

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El cáñamo (Cannabis sativa) es un cultivo minoritario en nuestro país cuyo principal aprovechamiento es la obtención de fibras que se utilizan en la industria textil, ya que poseen una buena resistencia (superior al algodón) y además son más largas que las de lino. La superficie cultivada de cáñamo textil en España es de unas 50 hectáreas, casi la totalidad de regadío, dando una producción de 47 toneladas de fibras, siendo los rendimientos medios de 1200 Kg/Ha en regadío y 900 Kg/Ha en secano. A diferencia de otros cultivos textiles, como el algodón, el cultivo del cáñamo es más respetuoso con el medio ambiente, al poder producirse de forma ecológica, y la tendencia actual es la de recuperar el cultivo. Por ello las plantaciones de cáñamo están subvencionadas por la unión europea de igual manera que las de lino.

Es una planta que crece rápidamente, requiere de pocos cuidados durante su ciclo productivo y es bastante tolerante a plagas y enfermedades. Entre las plagas que pueden llegar a disminuir el rendimiento del cultivo cabe destacar la araña roja, el complejo de homópteros formado por trips, pulgón, cochinillas y mosca blanca, así como ciertas orugas defoliadoras y minadores de hoja.

La araña roja, principalmente Tetranychus urticae, es un ácaro que provoca pérdidas en el rendimiento de la cosecha al extraer los jugos celulares de las hojas. Los síntomas son la decoloración de estas y la presencia de diminutos puntos blancos así como de finas telarañas. Los fitoseidos Phitoseilus persimilis y Amblyseius californicus, se utilizan como organismos de control biológico al ser eficaces depredadores de araña roja.

Los homópteros son insectos chupadores que realizan picaduras de las que extraen savia de la planta, restándole vigor. Muchos de estos insectos segregan melaza, que cubre la planta y a continuación se instala el hongo negrilla que termina de ensuciar el vegetal, además de reducir la capacidad fotosintética de las hojas. Los pulgones suelen producir amarilleo y enrollamiento de hojas. Disponen de una amplia variedad de enemigos naturales aunque en ocasiones sus poblaciones experimentan un gran aumento en un breve espacio de tiempo y hay que recurrir a un tratamiento químico. La mosca blanca es otra plaga común del cultivo. Sus larvas y pupas se fijan en el envés de las hojas, y el parasitoide Encarsia es su principal enemigo. La cochinilla algodonosa es depredada por el coccinélido Cryptolaemus montrouzieri. Los trips más comúnes son Frankliniella occidentalis y Thrips tabaci. Se pueden controlar mediante sueltas de Orius laevigatus que depreda larvas y adultos y Amblyseius swirskii que lo hace de larvas.

Varias orugas de lepidópteros; rosquillas (Spodoptera exigua y S. littoralis), heliotis (Helicoverpa armigera) y plusia (Autographa gamma y Chrysodeixis chalcites) pueden causan intensas defoliaciones. Si en otros años se vienen produciendo daños se puede aplicar clorpirifos en cebo al suelo en pre plantación. De llevarse a cabo un tratamiento específico se recomienda pulverizar con Bacillus thuringiensis en las primeras fases larvarias, cuando el producto es más eficaz. Las trampas de feromona son herramientas de gran ayuda que permiten realizar una detección precoz de la plaga y determinar el momento exacto del posible tratamiento.

Las hojas pueden sufrir ataques de dos minadores: el minador de los cítricos (Phyllocnistis citrella) y el minador de hortícolas (Liriomyza spp.), un lepidóptero y un díptero respectivamente. Las larvas de ambas especies destruyen parte del tejido foliar al excavar galerías en las hojas.

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